El Foro Romano fue alguna vez el foro de la ciudad de Roma, o sea, la zona central en torno a la que se desarrolló la antigua ciudad y en la que tenían lugar el comercio, los negocios, la prostitución, la religión y la administración de justicia. En él se situaba el hogar comunal. Series de restos de pavimento muestran que sedimentos erosionados desde las colinas circundantes ya estaban elevando el nivel del foro en la primera época de la República.

Entre las muchas características del Foro Romano, podemos señalar que originalmente había sido un terreno pantanoso, que fue drenado por los Tarquinios mediante la ‘’Cloaca Máxima’’. Su pavimento de travertino definitivo, que aún puede verse, data del reinado de César Augusto.

En la actualidad sólo quedan partes de pavimento, de columnas y de algunos monumentos. Es un recinto rectangular, edificado al pie del Monte Capitolino, con tres lados en los que había edificios fortidos y en el cuarto lado restante, un templo dedicado a Venus pues la familia de Julio cesar decía que provenían o descendían de esta Diosa.

En frente del templo situó una estatua de sí mismo cabalgando el caballo de Alejandro Magno. Julio Cesar aspiraba ser tan grande como lo fue el rey macedonio. El inconcluso foro de César se inauguró en el año 2 a.C tras habérsele añadido una segunda plaza monumental: el foro de Augusto. Tenía un muro alto que lo separaba y cuidaba de los constantes incendios que sucedían porque la mayoría de los edificios romanos estaban construidos de madera y se iluminaba con lámparas de aceite.

Otra de las características del Foro Romano es que el arco de Tito está justo en la entrada del mismo. Este es el más antiguo de la ciudad, y como los demás arcos, se hacían como mérito por haber ganado una batalla. En este caso, una batalla a los judíos. La parte del foro que mejor se conserva es en Templo de Antonino y Faustina, y es así porque después de ser el templo que fue, fue utilizado como iglesia. La fachada de sus columnas es del siglo XXVII. Este templo lo hizo Antonino cuando murió su mujer.

En el templo de Saturno se guardaban los tesoros de Roma; oro, plata, joyas, etcétera. El Palatino, en las colinas, era la parte del Foro destinada para la gente rica y pudiente. Allí tenían sus propias instalaciones, como las iglesias, y todo lo necesario, para que no les molestara nadie. En El templo de Vesta aún se observan las estatuas, las piscinas donde solían bañarse.

Qué ver en el Foro Romano

Claramente, al explorar estas ruinas se le da mucho espacio a la subjetividad y a la imaginación. A cada persona que lo visite, se le presentará de una manera distinta, o al menos así será percibido. Es como un rompecabezas; hay una parte que vemos armada, pero hay mucho por recrear en tu mente.

La Curia es uno de los edificios más completos y satisfactorios para los visitantes del foro, a pesar de haber sufrido muchísimos incendios. La planta es rectangular, en los dos lados largos de la sala se situaron las gradas con los escaños del senado romano, y en el lado corto se situó el podio del presidente romano. Fue iglesia cristiana en el año 630 y posteriormente una especie de Asamblea donde debatía ideas el senado del tiempo, como el mayor poder legislativo.

El arco de Septimio Severo es el tercer arco del triunfo del Foro Romano, a los pies de la colina del Capitolio. Fue levantado en el año 203. Está cubierto de mármol y consiste en un arco principal encuadrado por dos pequeños arcos. Tiene una escalera por la cual se puede acceder al tope. Solía tener largas dedicatorias en letras de bronce que hoy han desaparecido. Una La arquitectura de este arco del triunfo serviría de inspiración para el arco de Constantino.