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El Arco de Septimio Severo en el Foro Romano: historia, relieves y significado de un monumento imperial

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Lo más importante de este artículo en un vistazo.

  • Se trata de un recorrido por la primera vez que me detuve frente al Arco de Septimio Severo, lo que me llamó la atención no fue su tamaño —que es considerable— sino la densidad visual de sus relieves.
  • Se analiza detalladamente contexto histórico: quién fue Septimio Severo y por qué levantaron el arco.
  • Por otro lado, situado en el extremo noroeste del Foro Romano, este arco triunfal lleva en pie más de 1.800 años y sigue siendo uno de los testimonios más elocuentes de cómo Roma utilizaba la arquitectura para escribir su propia propaganda.
  • En esencia, se describe en este artículo repaso su origen histórico, los relieves que decoran sus fachadas, el mensaje político que encierra y lo que puedes esperar al visitarlo hoy.

La primera vez que me detuve frente al Arco de Septimio Severo, lo que me llamó la atención no fue su tamaño —que es considerable— sino la densidad visual de sus relieves. Cada panel cuenta una historia, cada friso parece querer atrapar al espectador antes de que pase de largo hacia el Coliseo.

Situado en el extremo noroeste del Foro Romano, este arco triunfal lleva en pie más de 1.800 años y sigue siendo uno de los testimonios más elocuentes de cómo Roma utilizaba la arquitectura para escribir su propia propaganda.

En este artículo repaso su origen histórico, los relieves que decoran sus fachadas, el mensaje político que encierra y lo que puedes esperar al visitarlo hoy. Si te interesa el Foro Romano más allá de las ruinas genéricas, este monumento merece que le dediques tiempo de verdad.

Contexto histórico: quién fue Septimio Severo y por qué levantaron el arco

Para entender el arco hay que entender al hombre que lo inspiró. Lucio Septimio Severo nació en Leptis Magna, en la actual Libia, alrededor del año 145 d.C. Fue el primer emperador romano de origen norteafricano y llegó al poder en el año 193 d.C. tras el caótico «Año de los Cinco Emperadores», uno de los períodos más convulsos de la historia imperial.

Su ascenso al trono no fue precisamente tranquilo. Tuvo que imponerse militarmente sobre varios rivales, y esa legitimidad conseguida por las armas —más que por herencia dinástica— marcó toda su estrategia de comunicación política. Severo necesitaba que Roma le reconociera no solo como gobernante de facto, sino como digno sucesor de los grandes emperadores del pasado.

Las campañas militares contra los partos, llevadas a cabo entre los años 194 y 199 d.C., le proporcionaron la victoria que necesitaba para consolidar esa imagen. La toma de Ctesifonte, capital del Imperio parto, fue el triunfo militar que Roma celebró con entusiasmo. Y fue precisamente para conmemorar esas campañas —y para proyectar la gloria de la familia imperial— por lo que el Senado votó la construcción del arco.

El año 203 d.C.: inauguración y dedicatoria

El arco se terminó e inauguró en el año 203 d.C., coincidiendo con el décimo aniversario del reinado de Septimio Severo. La dedicatoria original mencionaba al propio Severo y a sus dos hijos, Caracalla y Geta. Este detalle dinástico es clave: el arco no solo celebraba una victoria militar, sino que presentaba a la familia Severa como la nueva estirpe destinada a gobernar Roma.

Lo que ocurrió después con esa dedicatoria es una de las historias más dramáticas que guarda la piedra del Foro. Tras la muerte de Septimio Severo en el año 211 d.C., sus hijos gobernaron conjuntamente durante un brevísimo tiempo. Caracalla mandó asesinar a su hermano Geta ese mismo año y ordenó borrar su nombre de todos los monumentos públicos del Imperio. En la inscripción del arco, la línea que mencionaba a Geta fue raspada y sustituida por nuevos títulos honoríficos para Caracalla. Si te fijas bien en la inscripción del ático cuando visites el arco, puedes apreciar los huecos donde encajaban las letras originales de bronce: un fantasma epigráfico conocido como damnatio memoriae.

Descripción arquitectónica del Arco de Septimio Severo

El arco de Septimio Severo en el Foro Romano es un arco triunfal de tres vanos: un arco central flanqueado por dos arcos laterales más pequeños. Este esquema tripartito —ya utilizado en arcos anteriores como el de Tito, aunque con proporciones distintas— permite una lectura visual ordenada de los relieves que lo decoran.

Las dimensiones son imponentes: ronda los 23 metros de altura, unos 25 metros de anchura y cerca de 11 metros de profundidad. Está construido principalmente en mármol de Pentélico y travertino, con un núcleo de hormigón romano —el famoso opus caementicium— que explica en parte su extraordinaria resistencia al tiempo.

Las columnas y el basamento

Cuatro columnas compuestas flanquean los arcos a cada lado, apoyadas sobre pedestales con relieves de soldados partos en actitud de sometimiento. Este recurso visual —el enemigo vencido representado en la propia base del monumento— era un recurso retórico muy calculado: quien pasaba bajo el arco literalmente pisaba sobre la derrota del adversario.

El basamento del arco fue construido para elevar el conjunto sobre el nivel del Foro, lo que le otorga una presencia visual dominante. Con el paso de los siglos, el nivel del suelo en torno al Foro Romano fue subiendo progresivamente por la acumulación de escombros y tierra, de manera que hoy el arco aparece algo más hundido en relación con su entorno original. Aun así, la sensación al contemplarlo desde el nivel actual sigue siendo de grandiosidad calculada.

Los relieves narrativos: las campañas partas contadas en piedra

Aquí es donde el arco triunfal de Septimio Severo se distingue de manera radical de otros arcos romanos. Sus cuatro grandes paneles narrativos —dos en cada frente, dispuestos en la zona superior de los arcos laterales— son auténticos «cómics» de piedra que narran las campañas militares con un detalle y una complejidad sin precedentes en la escultura triunfal romana.

Cada panel está dividido en franjas horizontales superpuestas que representan distintos momentos de una misma campaña: marchas del ejército, asedios a ciudades amuralladas, alocuciones del emperador a sus tropas, rendiciones de enemigos y procesiones triunfales. La lectura de estos relieves se hace de abajo hacia arriba, como si fuera un relato secuencial.

Panel I: la primera campaña contra los partos (194-195 d.C.)

El primer panel narra el asedio y la captura de Nisibis, en la Mesopotamia septentrional. Se pueden distinguir máquinas de asedio, formaciones de infantería y escenas de cautivos siendo conducidos ante el emperador. La figura de Severo aparece repetida en varios registros, siempre en una posición de autoridad visual elevada sobre los demás.

Lo que más me impresionó al observar estos relieves de cerca —aunque el estado de erosión hace difícil leer todos los detalles— fue comprobar cómo los escultores diferenciaban visualmente a romanos y partos mediante el tratamiento del cabello, la indumentaria y la postura corporal. Era una propaganda étnica tan sistemática como efectiva.

Paneles II, III y IV: Ctesifonte y la gloria final

Los paneles centrales y el cuarto narran la segunda y definitiva campaña parta, culminando con la toma de Ctesifonte. En el panel de la toma de la capital parta, la representación del saqueo de la ciudad es visualmente explícita: las murallas caen, los habitantes huyen y las figuras que representan las provincias o ciudades sometidas aparecen en postura de súplica.

La escena de la adlocutio —el discurso del emperador a sus tropas— aparece en varios de estos paneles y responde a una fórmula iconográfica muy establecida: Severo elevado sobre un podio, con el brazo extendido, dirigiéndose a una masa de soldados que lo escuchan. Es el poder hecho imagen, tan codificado como un cartel electoral moderno.

Historia del arco de Septimio Severo: de monumento pagano a pieza de ciudad medieval

La historia del arco de Septimio Severo no termina con la caída del Imperio romano. Como sucedió con tantos monumentos del Foro, el arco tuvo una segunda vida —o más bien varias— durante los siglos medievales y renacentistas.

Durante la Edad Media, el nivel del Foro Romano fue ascendiendo hasta prácticamente sepultar la planta baja del arco. La zona se convirtió en un área de pastoreo —el Campo Vaccino, como lo llamaban los romanos medievales— y el arco quedó integrado en el paisaje cotidiano de la ciudad, más como un hito topográfico que como un monumento histórico.

p>En algún momento del período medieval, el arco fue incorporado a estructuras adosadas: hay evidencias de que parte de su interior fue utilizado como espacio habitable o como capilla. Las marcas de estas intervenciones son visibles en algunos puntos de la estructura si se observa con atención.

La recuperación arqueológica y las excavaciones modernas

Las excavaciones sistemáticas del Foro Romano comenzaron de manera seria a finales del siglo XVIII e impulsaron a lo largo del XIX, especialmente durante el período napoleónico y después bajo el gobierno italiano unificado. El arco fue gradualmente liberado de los sedimentos que lo rodeaban, recuperándose su basamento y el nivel original de la calzada.

En el siglo XX, especialmente durante las décadas de 1930 y 1980, se realizaron trabajos de consolidación y restauración. Hoy el arco forma parte del recinto arqueológico del Foro Romano y el Palatino, gestionado por el Parco Archeologico del Colosseo. Su estado de conservación es notable dado su antigüedad, aunque la erosión de los relieves ha avanzado de manera perceptible en el último siglo, en parte por la contaminación atmosférica que Roma sufrió durante las décadas centrales del siglo XX.

Simbolismo político y propaganda imperial en el arco

El Arco de Septimio Severo es uno de los ejemplos más estudiados de lo que los historiadores del arte denominan «propaganda monumental» romana. Cada decisión arquitectónica y escultórica responde a una intención política precisa.

La ubicación del arco en el extremo del Foro junto a la Rostra y el Capitolio no es casual. Quien entraba al Foro desde la Vía Sacra lo veía al fondo, enmarcado por los edificios más sagrados e institucionales de Roma. El arco se convertía así en un umbral simbólico entre el espacio civil del Foro y el espacio sagrado del Capitolio.

El mensaje dinástico: Severo, Caracalla y Geta

La inclusión de los nombres de ambos hijos en la dedicatoria original respondía a una estrategia de legitimación dinástica muy clara. Septimio Severo era un hombre nuevo en el trono, sin la pátina aristocrática de las familias senatoriales tradicionales. Presentar a sus hijos como cocoemperadores y coherederos del poder era una forma de construir una continuidad familiar que compensara la ausencia de antecedentes dinásticos.

La posterior damnatio memoriae de Geta —el borrado sistemático de su nombre e imagen en todos los monumentos públicos— convierte al arco en un documento involuntario de la brutalidad de la sucesión imperial. Esa línea raspada en la inscripción del ático es, en cierto modo, más elocuente sobre la realidad del poder romano que todos los paneles de victoria militar juntos.

Comparación con otros arcos triunfales del Foro

El Foro Romano conserva varios arcos triunfales, entre los que el Arco de Tito —levantado a finales del siglo I d.C.— es probablemente el más conocido internacionalmente. Sin embargo, el Arco de Septimio Severo presenta diferencias sustanciales que merece la pena señalar.

Mientras el Arco de Tito es de un solo vano y su decoración escultórica es más contenida y de mayor calidad técnica individual, el Arco de Septimio Severo apuesta por la cantidad narrativa: más paneles, más figuras, más escenas, más información visual. Es un arco más barroco en su concepción, más ansioso por contar, lo que algunos historiadores del arte interpretan como un reflejo de la inseguridad de un régimen que necesita justificarse constantemente ante la ciudadanía.

Ambos monumentos son complementarios para entender la evolución de la arquitectura triunfal romana a lo largo de más de un siglo, y visitarlos en la misma jornada —como es perfectamente posible dentro del recinto del Foro— permite apreciar esa transformación con una claridad que ningún libro puede igualar.

Cómo visitar el Arco de Septimio Severo en 2026

El arco forma parte del área arqueológica del Foro Romano, accesible con la entrada combinada al Coliseo, el Foro y el Palatino. En 2026, la entrada ronda los 16-18 euros para adultos, aunque conviene confirmarlo en la web oficial del Parco Archeologico del Colosseo antes de ir, ya que los precios y las condiciones de acceso pueden variar.

El Foro Romano suele abrir desde primera hora de la mañana hasta el atardecer, con el horario exacto dependiendo de la época del año. En verano la luz de primera hora —entre las 8:00 y las 9:00— es especialmente buena para fotografiar los relieves, ya que la luz rasante revela los detalles de la talla mucho mejor que la luz cenital de mediodía.

Consejos prácticos para aprovechar la visita

Llegar temprano tiene otra ventaja además de la luz: las aglomeraciones de grupos turísticos suelen comenzar a partir de media mañana y el espacio alrededor del arco se vuelve bastante concurrido. Si llegas cuando abren, puedes detenerte frente a los paneles con calma y leer los relieves sin que nadie te empuje.

Te recomiendo llevar prismáticos ligeros si puedes. Los paneles narrativos superiores están a considerable altura y el detalle de las figuras se pierde a simple vista desde el suelo. Con unos prismáticos de teatro o de viaje, la lectura de las escenas de asedio y de las procesiones triunfales gana enormemente.

El recinto del Foro Romano no tiene sombra abundante en la zona del arco durante los meses de verano. En julio, que es cuando escribo esto, la temperatura en Roma puede ser considerable a mediodía, así que agua, protección solar y calzado cómodo son imprescindibles. La visita completa al Foro y al Palatino lleva fácilmente tres o cuatro horas si se hace con atención.

Para llegar, la zona es accesible en metro (línea B, parada Colosseo, aproximadamente) o en varios líneas de autobús que paran en los alrededores del Coliseo. Conviene verificar el servicio de transporte público actualizado antes del viaje, ya que los recorridos pueden cambiar.

Si hay un monumento del Foro Romano que merece que te detengas más de lo que suele dedicarle el turista que pasa corriendo hacia el Coliseo, es este. El Arco de Septimio Severo condensa en mármol más de mil años de ambición, propaganda, violencia familiar y supervivencia histórica. Cuando me quedé quieto frente a él y empecé a descifrar las escenas panel a panel, sentí que el Foro dejaba de ser un conjunto de ruinas genéricas y se convertía en algo que había ocurrido de verdad. Esa sensación vale mucho más que cualquier entrada.

Los precios, horarios y condiciones de acceso pueden variar. Consulta siempre la web oficial del monumento antes de tu visita.

Preguntas Frecuentes sobre el Arco de Septimio Severo

¿Cuál fue el motivo principal para construir el Arco de Septimio Severo?

El arco fue construido para conmemorar las victorias militares de Septimio Severo contra el Imperio parto entre 194 y 199 d.C., especialmente la toma de Ctesifonte. Se inauguró en 203 d.C., coincidiendo con el décimo aniversario del reinado, y también tenía un propósito político: presentar a la familia Severa como la nueva estirpe destinada a gobernar Roma.

¿Dónde está ubicado el Arco de Septimio Severo en el Foro Romano?

El arco triunfal de Septimio Severo se encuentra en el extremo noroeste del Foro Romano, cerca de la Rostra y el Capitolio. Su posición era estratégica: quien entraba al Foro desde la Vía Sacra lo veía al fondo, funcionando como un umbral simbólico entre el espacio civil del Foro y el sagrado del Capitolio.

¿Cuáles son las dimensiones del arco y qué materiales se utilizaron?

El arco mide aproximadamente 23 metros de altura, 25 metros de anchura y cerca de 11 metros de profundidad. Está construido principalmente en mármol de Pentélico y travertino, con un núcleo de hormigón romano que ha asegurado su extraordinaria resistencia a lo largo de más de 1.800 años.

¿Qué información histórica revelan los relieves narrativos del arco?

Los cuatro grandes paneles del arco narran las campañas militares contra los partos mediante escenas superpuestas: marchas de ejército, asedios a ciudades, alocuciones del emperador y rendiciones de enemigos. Incluyen el asedio de Nisibis y la toma de Ctesifonte, presentando a Septimio Severo repetidamente en posición de autoridad sobre otros personajes.

¿Cuál es el significado de la inscripción raspada en el Arco de Septimio Severo?

La inscripción original mencionaba a Geta, hijo de Septimio Severo, pero Caracalla lo asesinó en 211 d.C. y ordenó borrar su nombre de todos los monumentos, incluyendo el arco. Los huecos visibles donde encajaban las letras de bronce representan la «damnatio memoriae», un castigo que buscaba eliminar la memoria de Geta de la historia.

¿Cómo puedo visitar el Arco de Septimio Severo en el Foro Romano?

El arco forma parte del recinto arqueológico del Foro Romano, accesible con entrada combinada al Coliseo, Foro y Palatino. En 2026, la entrada ronda los 16-18 euros para adultos. Se recomienda ir temprano por la mejor luz y menor afluencia, llevar prismáticos para ver los detalles de los paneles superiores, y protección solar.