En verdad Roma es “la Ciudad Eterna”, como con toda justicia se le ha llamado. En ella se funden el pasado, el presente y el porvenir en una maravillosa síntesis de belleza y magnificencia, de gracia y humildad. Junto a las imponentes ruinas de la Roma Imperial, que ejercen sobre el turista una atracción extraña y solemne, se levantan edificios de concepción ultramoderna. La imaginación del hombre moderno no vacila al reconstruir el esplendor de la Roma clásica.

Al lado mismo de construcciones que se alzaron hace dos o tres centurias, y que aún son habitables, se hallan los bloques de los barrios nuevos trazados en la Roma de la tercera y cuarta décadas de nuestro siglo. Entre esas imponentes hay un lugar muy especial, que hasta el día de hoy es monumento no sólo de Roma, sino de todo el mundo. Nos referimos desde luego al Foro Romano.

Que es el Foro Romano

Al pasearse por Roma, el turista contempla con real asombro este mundo de ruinas y se esfuerza en imaginarse lo que sería esta gran plaza en tiempos remotos, y es que hay mucho que ver en el Foro Romano. El Foro Romano, es una majestuosa edificación que abarcó un espacio de más de cien mil metros cuadrados, estaba compuesto de amplísimas salas, magníficos templos y arcos triunfales. Había dos mil doscientas columnas de mármol y mil estatuas colosales; cientos de arcadas, espléndidos comercios, galerías atestadas de obras de arte, el Senado y los archivos del imperio del mundo.

Lo cierto es que estas maravillas que hoy contemplamos, no se encontraban como exhibición; su propósito no se limitaba sólo a ser vistas, sino que fueron creadas para durar. Tan bien construían los romanos, que en las calles desenterradas hay columnas que levantaron hace dos mil años. Tan bien lo hacían todo, que las grandes vías que conducen a las afueras de la ciudad se usan hoy en día, dos mil años después de ser construidas. Todo fue tan bien planificado que, sin saberlo, por esas mismas calles es posible transitar con vehículos.

Conociendo el Centro Ciudadano de la Popular Ciudad Eterna

No se puede dar un paso por las calles romanas sin pisar suelo histórico; la ciudad que llevó sus legiones a conquistar el mundo, la Roma de los “Césares” se diría que palpita aún bajo el pavimento de las modernas autopistas; y aquí y allá, venciendo al tiempo, surge de las entrañas de la Tierra un testimonio marmóreo, que la veneración de los romanos contemporáneos ha conservado intacto.

Visita al Foro Romano

La extraordinaria atracción de unas gloriosas ruinas. Al pisar suelo de Roma, sentimos a César tan próximo a nosotros que nos parece imposible que entre su mundo y el nuestro haya transcurrido dos mil años. Por las mismas losas que pisaron sus sandalias, pasamos nosotros; el sitio donde cayó asesinado por Bruto y los conjurados está a nuestra vista casi tal cual era en aquel trágico momento. Desde la única estatua auténtica de César que existe en el Capitolio, podemos partir para nuestro paseo por el Foro Romano de Roma y leer allí el discurso de Marco Antonio ante el cadáver de aquél, mismo lugar donde la pronunció.

Al abandonar el Capitolio y bajar al Foro Romano por el otro lado, el turista siente al principio una pobre perspectiva que produce cierto desencanto, pero a medida que se avanza, va pareciendo más vasto y grandioso, hasta que el turista se halla en medio de ruinas. Se debe tener presente que todo lo sucedido en el Foro Romano de Roma desde los días en que esta enorme y bella plaza era centro y gloria de la arquitectura romana.

En el siglo XII esta plaza, en donde se levantaron tantas maravillas, era una impenetrable muralla de ruinas. Donde antes hubo templos se cultivaron árboles frutales, y por allí donde pasaron los carros triunfales seguidos de la multitud que aplaudía a los héroes, caminaban con paso tardo las yuntas de bueyes. Allá llevaron los campesinos su ganado para que se apacentara. Sólo asomaban por encima de la hierba los capiteles de las grandes columnas, como anunciando que allí se escondían resto de una gran civilización.

Que es el Foro Romano en la actualidad

Actualmente, del Foro Romano se olvidó incluso el nombre, y es que tan poca cosa quedaba al descubierto de todo el antiguo esplendor, que a principios del siglo XIX Lord Byron, el famoso Porta inglés, llamó a una de aquellas columnas “la columna sin nombre de la casa enterrada”. Se ha descubierto el nivel de cuatro calles, y ese nivel está, a veces, a veintidós metros debajo del nivel de las calles de hoy. Es sólo para tener una idea de cómo ha cambiado el mundo.

Para un turista es emocionante incluso coger una hierba, contemplar la belleza de una flor de las que crecen entre las ruinas y saber Que es el Foro Romano, pues de este modo llegamos a tener en nuestras manos algo cuyo origen puede remontarse a una remotísima fiesta dada en el Coliseo, o algún evento social que se haya llevado a cabo en los parámetros del Foro Romano de Roma. Vale la pena conocer este magnífico lugar, es fácil perderse en la historia y la vida de quienes una vez hicieron vida ahí, visita el Foro Romano, no te arrepentirás.

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